sábado, 19 de marzo de 2016

Una pelusa invisible
flotaba en tu sangre.
Todas esas astillas negras
estallando
debajo de tu lengua.
Un corazón flaco
Un valle irregular,
inmenso,
conservándote
dándote cuidados.
Pequeños dedos acariciándome como ramitas.
Un apretón inmediato
de mi carne.
Un espejo antiguo que nos devuelve
a una temporada donde
nadie manifestaba su agitación
y todo crecía lento
desde abajo del vientre.
Todas las bocas del mundo,
que eran sólo las nuestras,
se llenaban de espuma
se desenvenenaban
se medían la fiebre personal.

1 comentario:

  1. holaaa gabiiii soy de Argentina,siempre visito tu blog constantemente, muy buen trabajo por favor segui deleitandonos con lus poemas y arte tan hemoso saludos y besos

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