miércoles, 4 de julio de 2012

bébeme



"Esta vez encontró una botellita ("que por cierto no estaba aquí antes", se dijo Alicia) : tenía atada alrededor  del cuello una etiqueta de papel, en mayúsculas bellamente impresas, con la palabra "BÉBEME".
Bien estaba eso de decir "Bébeme", pero una niña tan precavida como Alicia no iba a bebérselo sin más. "No -se dijo-, primero había que ver si indica o no veneno", porque había leído varias historias muy bonitas de niños que fueron quemados vivos o devorados por bestias salvajes y demás cosas desagradables, y todo por negarse a recordar los sencillos preceptos que amistosamente les habían inculcado. por ejemplo: que un atizador al rojo vivo quema si se lo sostiene por mucho rato; o que si uno se hace un corte muy profundo con un cuchillo en el dedo, por regla general sangra, y que (eso Alicia no lo había olvidado) si uno bebe mucho de una botella que pone "veneno" , lo más probable es que, tarde o temprano, haga daño.
Sin embargo, en el frasco no ponía "veneno" ; así que Alicia se atrevió a probarlo y, como tenía un sabor muy rico ( de hecho sabía a una mezcla de tarta de cerezas, natillas, piña, pavo asado, caramelo y crujientes tostadas de pan con mantequilla), se lo bebió de un sólo trago"